Europa y latinoamérica / Covid-19

Los delitos más comunes durante la COVID19

20 mayo 2020
Crimenes
Covid19

Durante la crisis sanitaria continúan incrementándose las actividades relacionadas con la ciberdelicuencia adaptando el modus operandi al interés por parte de los ciudadanos para buscar soluciones e información sobre la pandemia.

Los delitos como la ciberactividad específica o delitos ciberdependientes tienen como objetivo los propios sistemas tecnológicos, entre ellos el ramsomware. El acceso ilícito a datos económicos, el uso de dispositivos móviles y redes wifi sin conciencia de seguridad son los más comunes en la ciberdelincuencia.

Otros delitos

Los fraudes online se han incrementado en este periodo en paralelo al aumento de la actividad comercial por internet en periodo de confinamiento y cierre de tiendas. Podemos observar claramente las estafas comunes en aplicaciones reales de venta de segunda mano, la mayor presencia del crimen organizado mediante la creación de páginas web reales muy avanzadas de duración efímera y la falsa prestación de servicios técnicos. El modus operandi general se basa en una llamada de teléfono donde el ciberestafador convence a la víctima para descargarse un software.

Otros factores delictivos transversales existentes

  • Las criptodivisas para el lavado de activos y como objeto de delito mediante el robo de criptomonedas.
  • El incremento de las cibermulas económicas, para el lavado de los beneficios criminales en la red.
  • Las campañas de intoxicación y agitación, mediante la difusión de noticias falsas con fines de injerencia política y económica.

Los mercados criminales en el internet oscuro parecen haber disminuido en su actividad durante la pandemia, sobre todo derivado de las dificultades de los criminales para abastecerse y distribuir físicamente el objeto del comercio.

Los delitos económicos

Las grandes organizaciones criminales parecen haber paralizado temporalmente sus operativas de lavado, debido a la falta de movilidad de personas y la disminución de la actividad económica. Sin embargo, las dificultades económicas del tejido empresarial forman un escenario ideal para el lavado, ya que otorga a la delincuencia organizada más oportunidades para introducir en la economía legal el producto de sus delitos. Los sectores de mayor riesgo son los servicios, el turismo y la hostelería y la construcción.

Algunas de las modalidades de fraudes y estafas se han orientado también al empleo de la crisis económica como cobertura de engaño a ciudadanos y empresas.

Aparecen por ejemplo modalidades como las referidas al falso ofrecimiento de asesoría o gestión en relación con los expedientes de regulación temporal de empleo o la falsa petición de ayudas y donaciones para entidades y ONG, falsas revistas profesionales, etc.

La red y su engaño

Han proliferado redes sociales, aplicaciones y páginas web para la creación contenido erótico o pornográfico aficionado por parte de adolescentes. Mediante fotografías y vídeos de esta índole, que son compartidos para su circulación en la red, los usuarios pueden incluso ganar grandes cantidades de dinero en plataformas específicas con un mecanismo de monetización de contenidos para quien cuelga imágenes propias íntimas o comprometidas o capta a otros para que lo hagan.

Los estupefacientes durante la pandemia.

El consumo de drogas (especialmente el asociado al consumo en zonas de ocio, ahora cerradas) y por tanto su distribución a nivel minorista, se ha visto también afectado por la restricción de movimientos y las medidas de confinamiento. Por contra, se ha detectado un aumento del tráfico de drogas por internet y redes sociales, la distribución a través de envíos postales o las “entregas a domicilio” de carácter personal empleando falsas coberturas de reparto productos y actividades autorizadas (como taxistas y vehículos de transporte de pasajeros).

Las restricciones de movimientos y de capacidades han favorecido coyunturalmente a la vida silvestre y ha ocasionado una disminución de la contaminación. En paralelo, el origen animal del virus ha hecho crecer la conciencia social en favor de la protección ambiental y del control alimentario.

 ¿Qué debemos tomar en cuenta en el futuro?

Es previsible una relajación inconsciente de las instituciones y la sociedad, cuando, en realidad, aún se continúa en situación grave. Por ello, es preferible hacer hincapié en las medidas que se pueden adoptar para prevenir los efectos nocivos de la pandemia y, nuevamente, de las crisis post-Covid.

Es conveniente:

  1. Realizar campañas preventivas contra el cibercrimen, desde medidas básicas de seguridad hasta la sensibilización frente a los delitos más graves. Esto contempla varios frentes:

– El uso responsable de las TIC y las medidas básicas de higiene digital.

– La seguridad frente al robo de datos personales y el uso no autorizado de la información personal

– El comercio electrónico y las criptodivisas.

La lucha contra la distribución de material ilícito, en especial sobre explotación sexual de menores.

  1. Desarrollar capacidades contra la delincuencia económica y sus efectos perniciosos post-Covid4:

– La necesidad de la investigación patrimonial en toda investigación criminal.

– La necesidad de preparar unidades especializadas contra la corrupción.

– La necesidad de controlar las actuaciones públicas de compras, contratación y ayudas sociales y empresariales.

– La necesidad de diseñar estrategias nacionales y regionales contra la corrupción.

Y por último, pero no menos importante,  desarrollar sistemas nacionales de protección integral del medio ambiente, así como coordinar iniciativas internacionales.

Este contenido es responsabilidad exclusiva del programa EL PAcCTO, con información proporcionada por las redes policiales auspiciadas por el programa, destacando las aportaciones de la Guardia Civil española, la Police Nationale francesa e incluye aportaciones de los Carabinieri de Italia.